Con la llegada del frío, apetecen si cabe más ciertos dulces de repostería de toda la vida. Hoy os vamos a dar dos recetas para que podáis elaborar magdalenas artesanas y bizcochos borrachos. Las magdalenas caseras son uno de los elementos reposteros más apreciados, y seguramente todos nos hemos deleitado de unas tiernas y esponjosas magdalenas cuando éramos pequeños. Lo malo es que con este mundo en el que las prisas están al orden del día, hemos perdido la costumbre de tomar esta clase de magdalenas, por eso es todo un placer elaborarlas al estilo tradicional con el fin de traer de vuelta todos esos recuerdos.

Estas magdalenas artesanas son esponjosas y resultan perfectas para tomar solas (apreciando su sabor natural) o bien para mojar en leche, café o un chocolatito caliente. Una de las diferencias respecto a las magdalenas normales es que poseen una textura más espesa y se hornean a mayor temperatura para obtener unos mejores resultados.

Magdalenas artesanas

Ingredientes:
– 1 vaso de aceite de oliva virgen
– 250 gramos de harina
– 200 gramos de azúcar
– 3 huevos
– 1 sobre de levadura Royal
– La raspadura de un limón

En un recipiente se mezclan y baten los huevos con el aceite, y cuando los tengamos bien ligados, agregamos el azúcar y seguimos batiendo hasta que esta quede bien disuelta. A continuación añadimos la raspadura del limón, la harina junto con la levadura tamizada, y seguimos mezclando bien hasta lograr una masa de textura espesa y cremosa.

Precalentamos el horno a 180ºC grados. Disponemos una fuente de horno y dentro de ella colocamos los moldes de papel para las magdalenas, llenando cada uno hasta unas 3/4 partes. Introducimos la fuente en el horno y dejamos hacer hasta que esten doradas, unos 25 minutos aproximadamente. Luego las sacamos del horno y dejamos que se enfríen.

Finalmente si nos gusta, podemos espolvorearlas con azúcar glas.

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Bizcocho borracho

La receta del bizcocho borracho artesano es una de las más tradicionales de España y es típica de las dos Castillas. Se caracteriza por ser un bizcocho empapado en almíbar, una disolución de agua y azúcar que se prepara calentándose hasta que se consigue un jarabe que resulta ideal para bañar muchas recetas de repostería.

Los bizcochos borrachos son tan caraterísticos por su forma artesanal de preparación, que hasta son representativos de algunas pastelerías importantes. Sus elaboraciones son generalmente secretas y se transmiten de generación en generación, ya que cada maestro pastelero emplea sus propios métodos e ingredientes, algo que conservan como un tesoro.

Ingredientes:
– Seis huevos frescos
– 160 gr. de azúcar
– 220 gr. de harina de repostería

Para elaborar el almíbar:
– Dos vasos de azúcar
– Dos vasos de agua
– Una copa pequeña de vino dulce

Precalentamos el horno a 180ºC grados.

Primeramente separamos las claras y las yemas de los huevos que vayamos a emplear. Lo normal es hacerlo con las manos y un poco de maña, aunque algunas personas prefieren utilizar una botella.

En un recipiente montamos las claras a punto de nieve. Para ello añadimos un poco de azúcar y batimos de manera rápida y con fuerza, conservando la suficiente paciencia para lograrlo. Sabremos que las claras se han montado correctamente cuando tengan la textura de nieve y no se vengan abajo.

En otro bol mezclamos las yemas con el azúcar. Cuando la mezcla esté ligada agregamos la harina lentamente, y finalmente las claras montadas a punto de nieve. En todo momento batiremos con cuidado y de manera suave.

Engrasamos el molde con el que hornearemos el bizcocho con algo de mantequilla y espolvoreamos algo de harina encima. Otra opción es emplear moldes de silicona, que no se pegan y son muy manejables en repostería. Vertemos la masa anterior en el molde elegido.

Introducimos el molde en el horno aproximadamente 30 minutos y cocinamos a la misma temperatura que lo hemos precalentado, unos 180ºC grados. Cuando esté listo lo sacamos del horno y dejamos enfriar. Posteriormente lo cortaremos en cuadrados de igual tamaño.

Ahora elaboramos el almíbar. Calentamos agua a la que habremos agregado el azúcar en un cazo a fuego lento, dejándolo unos 4 ó 5 minutos aprox. A continuación añadimos el vino y removemos ligeramente, hasta lograr una mezcla liquida que emplearemos para empapar el bizcocho.

Para ello regaremos el bizcocho con el almíbar sin sacarlo del molde. Habrá que lograr un punto medio en el que quede lo suficientemente empapado y sea agradable al gusto, pero no quede demasiado mojado.

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