El huevo es un alimento muy nutricional desde un punto de vista alimenticio y que pose una gran versatilidad para ser cocinado. Por ejemplo, seguro que no sabías que algo tan elemental como un huevo frito, puede prepararse de tres formas diferentes. Este alimento a veces puede pasar desapercibido en una receta si lo empleamos como ingrediente en un conglomerado, o bien lo podemos presentar como guarnición o convertir en el protagonista indiscutible de un plato. En la cocina, como es natural, el límite siempre es nuestro gusto personal y el uso que hagamos de la imaginación para realizar una creación culinaria; por lo tanto, existen infinidad de recetas y formas de preparar los huevos. En este artículo os vamos a mostrar diversas formas de cocinarlos.

CON CÁSCARA

Cuando queramos cocinar los huevos con su cáscara, debemos tener en cuenta tres factores de gran importancia: el tiempo que se van a cocer los huevos, que debe ser el correcto según el efecto de consistencia que queramos obtener; emplear agua hirviendo y un cazo sin cubrir con ninguna tapa; y observar una integridad óptima de la cáscara, para que no posea fisuras, suciedad, etc.

Tenemos desde los huevos pasados por agua unos tres minutos, con una clara y yemas algo líquidas, y cuyo empleo tendrá que ser inmediato; también los mollets o mullidos, cocinados más tiempo (cinco minutos) para que por dentro estén más cuajados, y que podremos conservar en frío durante unos dos días sin quitarles la cáscara; o los huevos duros, cocinados unos 12 minutos para que la clara y la yema estén totalmente sólidas, pudiendo ser conservados en la nevera durante varios días sin pelar.

huevo duro

SIN CÁSCARA Y SIN BATIR

Estas son algunas de las formas más corrientes de elaborar recetas que lleven huevos sin su cascarón y que no precisen que los tengamos que batir: huevos escalfados, cocidos en agua hirviendo con vinagre, con una yema líquida y la clara algo cuajada, como los huevos poché o escalfados; huevos cocotte, cocinados dentro de un recipiente denominado cocotera, que a su vez se calentará al baño María; huevos al plato, cocinados en cazuelas de barro al horno o en una plancha; huevos fritos, que pueden ser preparados de diferentes formas, como a la poele con alguna grasa como mantequilla, a la española, frito en mucho aceite, o a la andaluza, con mucho aceite caliente para permitir darle la vuelta al huevo, haciendo que la clara envuelva a la yema y quede liquida.

huevos cocotte

SIN CÁSCARA PERO BATIDOS

En la preparación de los huevos batidos tenemos dos procedimientos básicos muy empleados en nuestras cocinas: los revueltos, que son preparados con el huevo apenas batido y cocinados con fuego suave, pudiendo ser elaborados en una sartén o al baño María para que quede más cremoso; o como tortillas, que pueden ser preparadas como una tortilla francesa o bien con forma redonda e ingredientes en su interior, como patatas, cebollas, pimientos, u otras verduras, como por ejemplo, una rica tortilla de espinacas a la suprema.

tortilla

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