Aunque la tortilla de patatas es uno de los platos más conocidos de la gastronomía española, no todos tenemos la misma mano para que nos quede perfecta. La receta es bastante sencilla, pero los resultados pueden variar bastante, y de ahí surge el que haya personas que hagan mejor las tortillas que otras.

Como es un plato que suele ser muy versátil, ya que puede servirse en la mesa, meterse en un bocadillo, presentarse como pincho, comerse caliente o frío, etc, suele tener un éxito muy alto. Al margen de si la tortilla debe llevar o no cebolla, o si nos gusta más cuajada o cruda, a casi todo el mundo le suele gustar esta receta; por eso saber hacer una buena tortilla española es un punto ganado si queremos mejorar nuestras dotes culinarias.

Para que la tortilla de patatas nos quede perfecta, existen bastantes puntos importantes a tener cuenta, como la calidad de los ingredientes. Si queremos hacer una buena tortilla para unos invitados, es mejor no escatimar en la calidad de los huevos (preferible que sean camperos) o de las patatas. También ayuda el tener una buena sartén para que el resultado sea uniforme y la tortilla no se pegue. Las sartenes ceramica son estupendas para cocinar cualquier plato en general por su antiadherencia y la forma de repartir el calor para que la tortilla se nos quede doradita; podemos encontrarla en la teletienda por ejemplo.

tortilla espanola

La receta tradicional es esta:

Ingredientes:
– 8 huevos grandes o 10 huevos normales
– 1 kilo de patatas gallegas
– Aceite de oliva virgen extra para freír las patatas
– 1 cebolla grande (si queremos decantarnos por la versión con cebolla)
– Sal (a nuestro gusto)

Elaboración:

Tras pelar las patatas, las lavamos y secamos. Luego las cortamos en láminas de un grosor mediano y las vamos depositando en un recipiente grande. Dependiendo de cómo nos guste que queden las patatas, las cortaremos más o menos finas. Si nos gusta que las patatas se deshagan, es mejor hacer un grosor más ancho, pero si nos gustan más doradas o tostadas, las dejaremos más finitas.

A continuación las salamos y removemos con las manos para que todas las patatas se impregnen uniformemente con la sal.

Ponemos la sartén al fuego y llenamos de aceite oliva virgen extra de buena calidad. Cuando el aceite coja algo de temperatura, añadimos las patatas y las freímos unos veinte minutos a fuego suave.

Aprovechamos para batir los huevos en un bol grande y reservamos.

En caso de querer añadirle la cebolla, la pelamos y cortamos a nuestro gusto (más fina o más gordita). En una sartén diferente pochamos la cebolla con aceite de oliva hasta que adquiera un color dorado. Ojo, debemos evitar que la cebolla se nos queme. Dejamos enfriar y añadimos a la mezcla de huevos batidos.

Cuando tengamos las patatas cocinadas, las dejamos escurrir bien para que no haya exceso de aceite. Dejamos que se enfríen un poco y añadimos a la mezcla de huevo batido con cebolla.

Un consejo en este momento es dejar reposar la mezcla unos quince minutos para que los ingredientes integren su sabor entre ellos.

Llega el momento de depositar la mezcla en una sartén impreganda ligeramente con aceite de oliva. Cocinamos la tortilla dependiendo de cómo nos guste que quede. Si nos gusta que quede muy jugosa y que se pueda apreciar el huevo líquido, con unos tres minutos a fuego medio bastará. Luego habrá que dar la vuelta a la tortilla para cocinarla otros tres minutos por el otro lado. El tiempo puede depender de vuestro fuego, gustos o sartén, así que es bueno encontrar el punto justo a base de hacer pruebas las primeras veces.

Para dar la vuelta a la tortilla necesitamos un poco de habilidad. Nos tendremos que ayudar de un plato llano que se adapte al ancho de la tortilla y nos facilite la tarea. Incluso existen tapaderas especiales para este menester en el mercado, o podemos echar mano de alguna tapadera que tengamos por la cocina y, gracias al azar, se adapte a la perfección para ayudarnos correctamente.

Consejos para que la tortilla quede mejor

Es recomendable respetar las proporciones entre huevo y patata. El consenso más estipulado es el de un huevo grande por cada 100 gramos de patata, así que debemos seguir esta regla en la medida de lo posible para obtener unos resultados uniformes siempre. La patata no debe quedar flotando sobre el huevo batido, señal de que nos habremos pasado añadiendo huevo.

Otra forma de cortar la patata es en daditos o cubitos, que pueden ser desiguales.

Si añadimos un chorrito de leche, lograremos que la tortilla quede menos seca. Si añadimos un poco de levadura química, conseguiremos que quede más esponjosa.

A la hora de dar la vuelta a la tortilla, es conveniente que la sartén sea antiadherente para evitar accidentes. Os aconsejo la sartén copper pan por su resistencia al rayado, ya que está elaborada con aluminio resistente revestido de micropartículas de cobre. Gracias a su antiadherencia, la tortilla caerá sin dificultad al darle la vuelta. Esto nos vendrá de perlas si queremos hacer una tortilla menos cuajada, ya que necesitaremos que se desprenda bien a la hora de voltearla. La sartén que os he recomendado podéis encontrarla en la tienda en casa, donde la podéis adquirir a buen precio con envío rápido en 24 horas y devolución gratuita. En la misma tienda disponéis de numerosos productos de cocina y otros para todo el hogar muy útiles.

Si queremos que la cebolla quede más blanda sin arriesgarnos a que se queme, podemos meterla en el microondas. Con un minuto y medio o dos minutos bastará.

No es recomendable salar los huevos batidos. Para ello ya se salan las patatas. Algunos cocineros recomiendan salar las patatas una vez están hechas en vez de antes de freírlas.

Como habíamos dicho al principio, no hay que escatimar en la calidad de los huevos. Es preferible emplear huevos camperos, los que comienzan con el código 1 o incluso mejor los ecológicos, cuyo código empieza por el cero; en ambos casos las gallinas viven con libertad de movimientos y en el caso de los ecológicos, su alimentación es totalmente natural.

Hay que evitar batir los huevos excesivamente, ya que de lo contrario, estaremos acelerando que se coagulen mucho. No debemos superar el batido más allá de un minuto. Incluso algunos cocineros reservan uno de los huevos de la receta para añadirlo cuando tenemos toda la mezcla de huevos, patatas y cebolla hecha. Este último huevo apenas se bate, pero sí sirve para mezclar ligeramente en la mezcla ya elaborada.

La cebolla y la patata deben dejarse enfriar algo antes de mezclarse con los huevos. Con unos cuatro minutos bastará. Si empleamos patata y cebolla muy calientes, la tortilla se hará más rápido por dentro, consiguiendo una consistencia más dura. Esto también se puede conseguir removiendo la mezcla cuando ya estemos cociendo la tortilla en la sartén.

tortilla patatas

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