Ya sea tinto, rosado, espumoso o seco, todos hemos tenido el placer de degustar una buena copa de vino; tal y como reza un antiguo dicho: “Vino, baño y Venus desgastan el cuerpo pero son la verdadera vida”. No es de extrañar que esta bebida se haya convertido desde hace siglos en todo un deleite para el hombre y un propulsor de su cultura, originando un extenso universo a su alrededor.

Los vinos de Francia están considerados de los mejores y dicho país se encuentra a la cabeza en cuanto a consumo y producción en todo el mundo, superando las 6.000 millones de botellas anuales. Su repertorio es excelente, numeroso y diverso, por lo que puede ser complicado saber escoger el vino francés más adecuado con el que maridar cualquier plato.

En Francia es de recibo que la bodega de cualquier buen restaurante que se precie, posea un lugar reservado para los vinos. Debemos recalcar que la elaboración de estos vinos está preservada por un régimen de estatutos muy riguroso (AOC o Appellation d’Origine Contôlée / Denominación de Origen Controlado), que garantiza la máxima calidad de sus caldos.

Los vinos franceses se elaboran en casi todo el país, a excepción de zonas como Bretaña, Normandía o Norte-Paso de Calais. El catálogo de vinos es tan extenso y heterogéneo, que hasta para los amantes de la enología supone un dilema decantarse por el mejor vino francés, debido a sus diferentes matices. Aun así, por ejemplo los vinos de coleccion antiguos son muy apreciados y suponen una de las mejores opciones en general, ya que cuentan con una calidad asegurada.

Según los especialistas en enología, a la hora de preparar una cena al más puro estilo francés, todo dependerá por supuesto del menú, aunque existen algunos preceptos para triunfar con el maridaje.

Si vamos a servir un entrante como el foie gras, lo más recomendable es un Sauternes, un vino dulce de la región del Loira o Alsacia, o bien un Jurançon del suroeste del país. Otras alternativas a tener en cuenta para acompañar el foie gras son el champán Blanco o Chardonnay (de Borgoña), o bien un Pinot Noir (de cuerpo elegante), los cuales son champanes de toque afrutado que nos sirven para suprimir el toque grasoso del foie gras en nuestro paladar.

vinos franceses

En cuanto al plato principal, si vamos a servir algo de caza (algo típicamente francés), la mejor elección en el caso de ser aves es un vino afrutado del estilo Merlot de Saint-Emilion, que resulta ser muy suave y fino. Si es caza mayor como jabalí, corzo o venado, nos decantaremos por un vino de la zona del Ródano (en el este francés), debido a que tiene toques recios y achocolatados, siendo el mejor maridaje para esta clase de carnes.

En el caso de carnes rojas, los vinos más aconsejables son los que se producen en la región de Burdeos, al suroeste de Francia, pues se han ganado su gran fama por demostrar una alta calidad. Para finalizar, si el menú contiene aves o cualquier otra carne blanca, podemos elegir un Le Montrachet o un Chablis, que son vinos blancos de Borgoña (centro-noreste francés), que tienen pinceladas muy enérgicas conferidas por la uva Chardonnay.

Gracias a Internet, ahora nos es más fácil adquirir el vino que buscamos con exactitud, lo que nos permite encontrar el maridaje perfecto para cada plato. Si buscamos vinos franceses, la bodega Cal Pere Tarrida es un valor seguro por su amplio catálogo en los caldos de este país. Y es que hay que dejar de lado el clásico tópico del vino tinto para las carnes y el vino blanco para los pescados, ya que existe un mundo de matices que en general desconocemos y estamos a tiempo de descubrir.

En el caso del pescado, los de río maridan excelentemente con un Sauvignon blanco de la región del Loira, como puede ser un Sancerre o un Pouilly-Fumé; estos vinos poseen más minerales y son más aromáticos, con toques a hierbas verdes y matices de fruta tropical.

Y si hablamos de Francia, no pueden faltar los quesos. Para servir la infinidad de quesos galos que existen, hay miles de combinaciones posibles. Si queremos preparar una tabla con queso Comté, que es uno de los quesos más apreciados del mundo, una estupenda elección es un Château-Chalon, muy similar al jerez español, o bien un Arbois, que es un vino del área de Jura, al este del país. Este último caldo se elabora con una uva denominada Savagnin blanc.

Y para un postre como la tarta Tatín, que es una versión francesa de la tarta de manzana y fue ideada por error por las hermanas Tatin, un buen vino con el que maridarla sería cualquier dulce del suroeste del país, como el Jurançon.

No hay duda que en estos tiempos en los que se buscan combinaciones perfectas y diversas en la gastronomía gourmet, los vinos franceses son sinónimo de calidad y como vemos en este artículo, están más de moda que nunca.

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