Cocina no todo es lo que parece
Esta es una buenísima broma que presentaron en el programa Penn & Teller Bullshit, que reafirma que la gente es mongola, que la comida entra por los ojos y las falsas palabras que te pueda decir el camarero, visten hasta el plato más barato y malucho.
Pues bien, resulta que en un restaurante de cinco estrellas, podemos ver como en el comedor, el camarero se porta como si el restaurante fuese realmente de cinco estrellas, pero si entramos en la cocina, se nos pondrán los pelos como escarpias.
El “cocinero”, que parece sacado de un restaurante de una película de matones de Chinatown (lleva tatuajes para acrecentar el mal rollo) hasta fuma mientras cocina y todo. Y no solo eso, sino que hace la comida de mala gana (observad como tira las cosas con desgana), podréis observar que pinta la comida del plato usando el dedo en vez del pincel.
Observad también que toda la comida se hace en microondas, los ingredientes vienen en latas y no hay nada que se haga como se haría en una cocina de 5 estrellas.
Aunque no entendáis inglés, fijaos como el camarero les presenta a los clientes los platos como si fueran la octava maravilla del mundio o la más exquisita ambrosía y luego veréis cómo estos lo degustan, aprueban y dan su opinión como si hubiesen comido la más orgásmica receta. Pero lo que no saben, es que todos los ingredientes utilizados, son los más baratos que pillaron en el mercado.
Por ejemplo, el camarero les presenta un plato que lleva tomates, y les cuenta que si son orgánicos, que son naturales, que son comida macrobiótica sana y equilibrada, pero mientras, nos intercalan las secuencias del cocinero en la cocina, abriendo la lata de tomates baratucha mientras prepara el plato en un santiamén y en plan comida rápida.
Divertíos viendo el vídeo. Lo del vino es ya la monda. El camarero les dice que es la botella más cara de (leer un vino de renombre), y luego lo vemos como coge la botella de un estante de la cocina. Posteriormente, los clientes cuando prueban el vino, se hacen los expertos y aprueban el vino demostrando sus pocos conocimientos en vino y quedándose en ridículo ¡si hasta lo huelen y todo antes de catar!.
Al final, el camarero les cuenta la trampa de todo lo que comieron durante la cena; ojo al dato con la mirada de la pelirroja: ¡Hay miradas que matan!
¡Disfrutad el vídeo como disfrutaron los clientes la comida de saldo presentada con mucho bombo y elegancia por el camarero!






















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